ENTREVISTA
REALIZADA
A DANIEL GOLEMAN EN SU PASO
POR LA ARGENTINA
('FERIA
DEL LIBRO' DEL AÑO 1999)
Durante
su visita a nuestro país para presentar 'La Inteligencia
Emocional en la Empresa' le preguntaron más de una vez por qué
considera más importante la inteligencia emocional que el
coeficiente intelectual y que la educación convencional.
Palabras más, palabras menos, su respuesta siempre fue:
"No
pienso que el coeficiente intelectual no importe. Evidentemente,
tiene importancia, pero no toda la que puede pensarse. Es muy
importante en términos del trabajo que podemos conseguir y
mantener: hace falta un coeficiente intelectual alto para ser
ingeniero y quizá no tan alto para otros campos del trabajo. Pero
una vez que el individuo está en el trabajo, el coeficiente
intelectual es un mecanismo malo de predicción respecto de lo bien
que le puede ir. El hecho de que a alguien le vaya bien en el
trabajo depende de la Inteligencia Emocional: si tiene confianza en
sí mismo e iniciativa, si puede adaptarse bien, si está motivado,
cuán bien puede percibir cómo reaccionan los demás ante él y
trabajar con las demás personas de manera eficiente (ya se trate de
clientes o compañeros de trabajo). Si se mira a los
trabajadores-estrellas y los trabajadores medios, la inteligencia
emocional tiene una incidencia dos veces mayor que el coeficiente
intelectual. Para el liderazgo, la Inteligencia Emocional es el
90% de lo que separa a las estrellas del promedio".
La
otra pregunta, que también se caía de madura, fue si en un país
como la Argentina, donde el índice de desocupación ronda el
20%, es aplicable la Inteligencia Emocional a la difícil búsqueda
de un empleo. Para Goleman la respuesta es sí.
"Absolutamente,
y por simples razones. Una es que las empresas no están aisladas de
lo que pasa en otras partes del mundo. Es una economía global. Y
las empresas comparten las mejores prácticas. La mayoría de las
grandes empresas, incluso aquí en la Argentina, buscan al
contratar, además de gente con conocimientos técnicos, aquellos
con mayor inteligencia emocional. Los empleadores lo tienen presente
cuando uno se postula para un trabajo, especialmente en una gran
empresa. Y agrego que la gente con inteligencia emocional que busca
trabajo lo consigue más rápido y mejor".
Para Goleman, la Inteligencia Emocional es aplicable también a la
escuela. Según los estudios que reunió para el que será su próximo
libro, el desarrollo de las aptitudes emocionales en los chicos
garantiza menores índices de violencia, drogadicción y abandono
escolar mientras que eleva notablemente el rendimiento académico.
Sobre eso conversó con funcionarios del Ministerio de Educación y especialistas vinculados con la Reforma Educativa, a quienes
propuso la aplicación de programas parecidos a los implementados en
su país
En
la Argentina, los grandes problemas de violencia, deserción
y drogadicción están vinculados con los niveles de pobreza. ¿Cómo
se podría aplicar un plan diseñado para países ricos?
"Es
que el camino para salir de la pobreza es la educación. Si se puede
hacer algo para ayudar a chicos pobres para que sigan en el colegio
más tiempo se estará haciendo algo muy positivo para mejorar su
posición en la vida".
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