La primera adicciÓn:
la atenciÓn
Un
niño no requiere mucha atención. Lo cierto es que por el
contrario, un niño necesita muy poca atención. Haciendo un
paralelo, demasiada atención es tan perjudicial como
demasiada comida. De la misma manera que nuestra tarea como
padres es poner límites en cuanto a la cantidad de comida que
un niño ingiere, de la misma manera es nuestra obligación
poner límites a la cantidad de atención que el niño
"consume" en el contexto familiar. Muchos padres, casi la
mayoría, no son capaces de fijar estos límites con firmeza.
Y ES ASÍ COMO EN MUCHÍSIMAS FAMILIAS ENCONTRAMOS NIÑOS
INSACIABLES ACAPARADORES DE ATENCIÓN:
· interrumpen la conversación de los adultos
· insisten en ser foco de atención cuando sus padres se muestran
afectuosos entre sí
· hablan sin cesar (y a los gritos)
· se comportan como tontos, como si todo el tiempo estuvieran
"actuando"
· puestos a elegir, prefieren el living con los adultos, y no afuera,
jugando con otros niños.
ESTAMOS
HABLANDO DE UN ADICTO: ADICCIÓN A SER EL CENTRO DE
ATENCIÓN CONSTANTE. Estos
niños tienen posibilidades de transferir, algún día, esa
adicción a las drogas, el alcohol o algún otro
comportamiento autodestructivo.
En
el mejor de los casos el niño "ATENCIÓN DEPENDIENTE"
nunca madurará por completo, nunca alcanzará una real
emancipación emocional.
Si
se permite que un niño se regodeen la atención que todos
concentran en él, se afecta su capacidad de desarrollar un
grado de independencia cada vez mayor. Un niño no puede ser
el centro de atención de la familia y, al mismo tiempo,
alejarse de ese centro. Tiene, por fuerza, que optar entre una
cosa u otra.
Cuando
se deja de lado toda la retórica intelectual y el excesivo
sentimentalismo, uno se da cuenta de que el objetivo
de criar un hijo es ayudarlo a apartarse de nuestras vidas
para iniciar con éxito la suya propia. Es lo que se llama
'emancipación'.
A
medida que este proceso de emancipación se va desarrollando,
también lo hace la creatividad, la iniciativa, el ingenio, la
habilidad, la autosuficiencia y, por lo tanto, también la
autoestima. De modo que, cuando se insiste en que los padres
deben prestar más atención a su relación matrimonial que a
sus hijos, no se está abogando por un egoísta descuido de
los hijos, sino por una actitud que beneficia tanto a unos
como a otros.
Lamentablemente,
y con demasiada frecuencia, los roles de marido y mujer pasan
a un segundo plano cuando aparecen los hijos. Poco a poco la
mujer deja de actuar en primer lugar como esposa, para asumir,
como rol principal, el de madre. Al mismo tiempo, el hombre
pasa de su rol de esposo al de sostén de la familia.
A
medida que se va produciendo este insidioso cambio de roles,
la esposa (ahora madre) comienza a medir su autoestima de
acuerdo con el buen comportamiento de sus hijos, y su desempeño
académico, social y en todas las otras actividades en que
ella siente que debe introducirlos.
De
la misma manera, el esposo (ahora sostén de la familia), pasa
a medir su autoestima de acuerdo con el monto de sus ingresos,
el desarrollo de su carrera y el prestigio social para sí
mismo y para su familia.
Estas
divergencias terminan por generar una sensación de
resentimiento en la relación. El esposo comienza a sentir un
creciente disgusto por el hecho de que su esposa dedique más
tiempo a los hijos que a él, aun cuando él está en casa. Y
ella comienza a sentirse cada vez más fastidiada porque su
esposo se ocupa más de su carrera que de ella.
TIEMPO
POSITIVO: El tiempo real que enriquece una relación.
Este
concepto fue acuñado a principios de la década del "70,
para mitigar la angustia de las madres que temían hacer un daño
irreparable a sus hijos, al empezar o volver a trabajar fuera
de casa.
Decían:
"No es necesario que usted pase mucho tiempo con sus hijos,
siempre y cuando el tiempo que pase con ellos sea positivo, o
algo así como calidad en vez de cantidad.
Básicamente,
eso es cierto. Aunque la generalidad de las madres que
trabajan, interpretan es enunciado como una obligación de
pasar cada minuto libre con sus hijos, dispensándoles enormes
dosis de atención positiva. Es así como, después de recoger
a sus hijos del jardín de infantes, la madre va a su casa y
se autoflagela con el "látigo" del tiempo positivo, hasta
que los niños se van a dormir. Para entonces, mamá está tan
agotada que no le queda energía para contribuir positivamente
a su relación de pareja. Si papá participó de esa maratón,
está tan agotado como ella. De lo contrario se encuentra
estresado de elaborar en casa trabajos para la oficina, que
tampoco le quedan energías para asumir el rol de esposo.
De
hecho, el dejar a un niño al cuidado de terceros durante un
tiempo más o menos prolongado, no es, en sí mismo, negativo,
salvo que se deje al niño con una persona inadecuada o en un
lugar inapropiado. Por eso es muy importante que los padres
investiguen a fondo las distintas alternativas de jardines,
guarderías, y escuelas diurnas para optar y elegir en base a
la calidad del lugar y la atención, su renombre, ubicación y
costo.
Si,
mientras usted trabaja, su niño está bien cuidado por
adultos con una preparación especial para ocuparse de los
pequeños, que comprenden sus necesidades, NO TIENE POR QUÉ
SENTIRSE CULPABLE, NI HAY NADA QUE "COMPENSAR".
CONSEJOS
QUE AYUDAN A CREAR TIEMPO POSITIVO
· No permita a sus hijos que interrumpan sus conversaciones. Dígales:
"Les vamos a avisar cuando terminemos de hablar". Hágales
esperar su turno, dentro de lo posible, en otra habitación. A
un niño que no puede esperar, sin duda le hará muy bien
calmarse durante unos minutos en su propia habitación.
· EstableZca una noche libre para los padres, una vez por semana , y no
deje que nada interfiera con ese compromiso. Cada tanto salga
un fi de semana sin los chicos. Necesitan entender que el
matrimonio tiene sus propias necesidades.
· Mande a los niños a dormir a una hora razonable. Recuerde que es usted
quien se beneficia si ellos se acuestan más temprano. En
otras palabtras , determine cuanto tiempo libre de chicos
usted necesita por la noche, y establezca los horarios de
acuerdo a esta premisa. En lugar de acostar a los nilos cuando
ellos tengan ganas, hágalos cuando usted tenga gans de dejar
de ladsp su roll de mamá o papá., y sólo quiera ser esposo
o esposa.
· Una vez que los chicos están en la cama, reduzca al mínimo las
distracciones que interfieran con la intimidad d ella pareja,
(nada de tareas domésticas o trabajo de la oficina después
de esa hora).
En
resumen: Dé prioridad a su matrimonio, y los beneficios
serán duraderos. Si no tiene pareja, dése prioridad a usted
mismo/a, y pronto descubrirá que tiene mucho más para dar a
sus hijos.
John
Rosemond, psicólogo
y terapeuta familiar |