CÓMO
DESCIFRAR EL CÓDIGO DE LA IRA
La
ira puede llegar después del temor (por ejemplo, de que un niño se
lastime).
La ira también
puede llegar desde la frustración (uno intenta un poco
infructuosamente llevar adelante una tarea, y nuestro hijo de seis años
nos complica el trabajo sacando cosas de lugar). De pronto, gritamos
sin la menor consideración: '¡Fuera de aquí ! ¡Ya
estoy harto de ti!'
Nuestra
frustración se transformó en ira, y ésta cayó sobre su hijo.
Al sentirnos
AMENAZADOS y CELOSOS, disfrazamos nuestras reacciones primarias con
sarcasmo, y abofeteamos verbalmente a nuestro cónyuge.
Volver a la
casa exhausto y encontrar a los niños 'haciendo lío'. Entonces
gritamos, la FATIGA se ha transformado instantáneamente en
hostilidad.
Robertito no
permite tener una reunión tranquila con unas visitas, y la turbación
de la madre va en aumento. Por último, e incapaz de tolerar más, le
dice secamente :
-¡Vete
a tu cuarto, y quédate allí hasta que puedas comportarte como un
caballero!
-¡No
voy nada!- retruca el muchacho.
La
TURBACIÓN se hizo ira, y la HUMILLACIÓN se transformó en furia.
Con
frecuencia los seres humanos transformamos en ira nuestros
sentimientos primarios de preocupación, culpa, decepción, rechazo,
injusticia, choque, incertidumbre o confusión.
POCAS
VECES SE PRESENTA LA IRA EN PRIMER TÉRMINO, Y SIN CAUSA.
LA
IRA ES UN CÓDIGO
El
saber que la ira cubre una emoción anterior nos ayuda a manejarla con
más eficiencia, tanto en nosotros mismos como en nuestros niños. El
verla como un código la hace menos amenazante. Cuando uno desconoce
este hecho, es proclive a responder en forma directa, y echar leña al
fuego.
El
motejar a una persona, o sea, el decirle cosas del tipo de 'vieja
gorda', no es más que una forma de la hostilidad. Es menos agresivo
que los golpes, pero cumple la misma función. SI la madre de Luisito
sólo presta atención a la furia de éste, tal vez se ponga furiosa
ella también, y le dé una bofetada o un sermón. Si, por el
contrario, siente la frustración de él (le parezca o no razonable su
deseo), es menos probable que empeore la situación al sumar su ira a
la de él.
CÓMO
DESCIFRAR EL CÓDIGO
-Noches
atrás, cuando mi hija me puso un par de motes, reflejé su
sentimiento al decirle: 'Carolina, estás terriblemente
enojada conmigo!', relató la señora H.
-¡Claro
que lo estoy! ¿Por qué tengo yo que irme a la cama a las ocho,
si Jaime se queda hasta las nueve? El recibe siempre los
privilegios, sólo porque es mayor. ¿Qué culpa tengo por haber
nacido después?
Invariablemente,
CUANDO ACEPTAMOS LA IRA POR MEDIO DE LA ATENCIÓN ACTIVA, LOS NIÑOS
NOS CONDUCEN AL SENTIMIENTO SUBYACENTE. EL código queda develado, y
llegamos al núcleo del problema. En nuestro ejemplo, Carolina dijo a
su madre que su hostilidad provenía del hecho de sentirse defraudada.
-Sientes
que estás en una situación terriblemente injusta al no tener los
mismos privilegios, algo así como que no hay para ti forma de
superarlo- reflejó la madre.
-Sí,
así es- coincidió Carolina.
-Y
te enfurece que papá y yo permitamos esta clase de cosas-, agregó la
señora H.
-Exactamente.
Fue por ustedes que yo nací en segundo término. Claro que si ustedes
tenían más de un hijo, alguno tenía que ser el segundo, pero no me
gusta ser la menor.
-Tiene
muchas desventajas, eso de ser la menor.
-¡Ya
lo creo ! Claro, a veces también me gusta, porque no tengo que
hacer tantas cosas en la casa como Jaime.
-A
veces encuentras ventajas en ser la menor- respondió la madre.
Cuando
los sentimientos se transformaron en palabras y se los aceptó, la
niebla que los rodeaba desapareció, y salió a la superficie la causa
que hizo que la niña motejara a su madre. Al no tener que defender su
posición, Carolina pudo advertir que su posición en la familia SÍ
tenía algunas ventajas. Además, la empatía hizo que Carolina no se
sintiera menos valiosa debido a su deseo, perfectamente normal.
|